Durante un pronunciamiento reciente, el presidente de la República enfatizó que no es viable enfrentar los cultivos ilícitos sin considerar las realidades económicas y sociales de las comunidades rurales, por lo que la erradicación debe ir acompañada de alternativas productivas y sostenibles que permitan a los campesinos transitar hacia actividades lícitas.
El jefe de Estado explicó que la simple eliminación forzada de matas de coca sin ofrecer oportunidades económicas genera frustración, pobreza y persistencia de cultivos, y que, por el contrario, una estrategia que reconozca al agricultor como parte activa de la solución abre caminos hacia la paz y el desarrollo rural.
En este marco, el Gobierno ha impulsado mecanismos de erradicación voluntaria de cultivos, incentivos para la adopción de actividades agrícolas legales y programas de desarrollo integral que buscan que las familias campesinas puedan acceder a tierra propia, acompañamiento técnico, financiamiento y mercados para nuevos productos.
El presidente señaló que este enfoque se basa en la idea de que la verdadera reducción de los cultivos de coca no puede alcanzarse únicamente desde una perspectiva represiva, sino a través de alianzas con las comunidades rurales para construir alternativas de vida sostenible que beneficien tanto a los agricultores como a la sociedad en general.
Con esta perspectiva, el Gobierno mantiene su compromiso de fortalecer las estrategias de sustitución de cultivos, impulsar procesos de desarrollo territorial y apoyar a las regiones más afectadas por el narcotráfico y la economía ilegal, con el objetivo de transformar el campo colombiano de manera integral y duradera.
Redaccion: Lumacastereo

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