Los terrenos, conocidos como Lote 1 y Lote 2, están ubicados en zona de la Ciénaga de Corralito, un ecosistema clave para pescadores y agricultores que durante décadas denunciaron restricciones de acceso y conflictos por el uso del territorio.
Según información oficial, los predios estaban relacionados con una sociedad incluida en la llamada Lista Clinton, por presuntos vínculos con redes ilegales asociadas al narcotráfico.
Tras la recuperación, las tierras fueron asignadas a asociaciones campesinas integradas por familias afectadas por inundaciones recientes y por conflictos históricos en la zona.
Habitantes beneficiados señalaron que esperan retomar actividades productivas y recuperar su sustento, aunque persisten retos relacionados con el uso sostenible del territorio y la estabilidad en la región.
El caso vuelve a evidenciar la complejidad en la tenencia de la tierra en zonas rurales, donde confluyen disputas históricas, presencia de actores ilegales y procesos de restitución aún en desarrollo.
Agencia Nacional de Tierras.

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