promesas de agua que no llegan

Luz Marina cadena
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La reciente puesta en funcionamiento de Quebrada Blanca ha sido presentada por las autoridades como la gran solución al acueducto de Villavicencio. Según el gerente del EAAV, Mario Castro, y el alcalde Alexander Baquero, esta fuente permitiría reducir los turnos de suministro a cinco días, con la promesa de poner fin a los cortes prolongados que en los últimos tiempos han dejado a algunos barrios hasta 10 días sin agua

Sin embargo, detrás de estos anuncios y cifras optimistas hay una realidad mucho más dura que enfrentan los ciudadanos todos los días.

En los sectores populares, los boletines emitidos por la empresa de acueducto prácticamente no llegan, y mucho menos se cumplen las promesas. La población sigue experimentando cortes prolongados y restricciones constantes de agua.

Mientras las autoridades hablan de litros por segundo, captaciones por gravedad y viaductos que estarán listos en semanas, los vecinos continúan sin poder garantizar el suministro básico en sus hogares. Esto demuestra que, más que un avance, los anuncios son un intento de maquillar una crisis histórica del sistema de acueducto.

El problema no es nuevo. Villavicencio ha enfrentado durante años una infraestructura de agua insuficiente y mal mantenida, con fuentes tradicionales que no funcionan en época seca y barrios que dependen de suministros alternativos, muchas veces transportados desde otros sectores. Sectores como El Barzal, parte de la comuna 6 y otros barrios populares siguen siendo los más afectados, incluso teniendo en ellos instituciones de salud que requieren abastecimiento continuo para funcionar. Quebrada Blanca, con su aporte de 300 a 450 litros por segundo, es una ayuda, pero no es suficiente para garantizar cobertura completa y permanente.

Hablar de “fortalecer el sistema” o de futuras obras como el viaducto 3 no sustituye la necesidad de soluciones estructurales. Se necesita inversión real, mantenimiento constante, planificación a largo plazo y, sobre todo, un compromiso serio con los sectores más vulnerables, que históricamente han sido los que más sufren los cortes de agua. 

Los ciudadanos no pueden esperar semanas ni meses para ver cambios mientras escuchan cifras y promesas que no se traducen en agua en sus hogares.

En resumen, Villavicencio requiere transparencia, eficiencia y acción inmediata. Los comunicados oficiales y las cifras optimistas no solucionan la crisis

La ciudadanía exige resultados tangibles: agua potable en todos los barrios, sin excepciones, todos los días. Mientras esto no suceda, los anuncios seguirán siendo solo eso: palabras vacías frente a la dura realidad que viven los habitantes de la ciudad.


Redaccion: Lumacastereo


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