La medida establece que los combustibles derivados del petróleo usados como insumo para producir otros energéticos o en quemadores industriales ya no podrán beneficiarse de este mecanismo, que históricamente ha servido para contener el impacto de los precios internacionales.
Según cifras oficiales, el consumo de diésel en este tipo de usos industriales tuvo un crecimiento significativo, pasando de menos de un millón de galones mensuales en 2023 a más de 8 millones en 2024, lo que elevó los costos del sistema.
Solo entre enero y abril de 2025, este tipo de consumo representó un impacto cercano a los 131 mil millones de pesos para el Fondo, lo que encendió alertas sobre su sostenibilidad.
Con la nueva regulación, los precios de estos combustibles serán definidos directamente por el mercado, lo que podría traducirse en mayores costos para algunos sectores industriales.
Aunque la medida busca enfocar los subsidios en el consumidor final, también abre interrogantes sobre el impacto que podría tener en los costos de producción y, eventualmente, en los precios de bienes y servicios.
El Gobierno deberá definir en los próximos meses cómo se implementará el cambio y qué controles se aplicarán para evitar distorsiones en el mercado.
Ministerio de Minas y Energía

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