La decisión fue oficializada por el Servicio Nacional de Aduanas del Ecuador (Senae), que publicó la resolución el 28 de febrero de 2026 en Guayaquil, estableciendo la subida de la tasa aduanera o “tasa de seguridad” sobre los bienes originarios colombianos.
El aumento de aranceles —que antes era del 30 %— obedece, según Quito, a la necesidad de fortalecer el control aduanero y la seguridad en la frontera común, argumentando que Colombia no ha adoptado medidas suficientes para enfrentar problemáticas como el narcotráfico.
La medida ha generado preocupación entre gremios de transportistas y exportadores, que han señalado posibles impactos negativos en la actividad comercial y logística en el puente fronterizo de Rumichaca. Asimismo, exministros de Ecuador y Colombia han instado a retomar el diálogo diplomático para evitar una escalada de restricciones que afecten las economías de ambos países.
Por su parte, el Gobierno colombiano ha evaluado posibles respuestas arancelarias recíprocas y ha defendido sus acciones de seguridad fronteriza, al tiempo que se mantienen canales diplomáticos abiertos para buscar soluciones.
Este aumento de aranceles se da en el contexto de una disputa comercial y de seguridad bilateral entre dos economías estrechamente ligadas, y podría tener efectos en las importaciones, exportaciones y precios de productos en las zonas fronterizas.
Redaccion: Lumacastereo

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