La verificación contó con la presencia de entes de control, misiones de observación electoral y auditores internacionales, quienes observaron cómo se marcaron tarjetas electorales con tinta negra y morada, y luego se sometieron a pruebas extremas con agua, alcohol, thinner, borradores, fuego y calor. En todos los casos, las marcas permanecieron intactas y no se borraron, lo que desmiente rumores y mitos que circulan en redes sociales sobre posibles irregularidades con la tinta.
Autoridades electorales manifestaron que la tinta de los bolígrafos es de muy buena calidad, no se traspasa ni se altera fácilmente, y los ciudadanos incluso pueden usar su propio bolígrafo si así lo prefieren. Estas pruebas buscan garantizar transparencia y confianza en el proceso electoral.
Registraduría Nacional

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