A más de un año de haberse iniciado la actual administración municipal, Villavicencio continúa enfrentando una grave crisis en el suministro de agua potable, sin que se evidencien soluciones estructurales ni una restauración estable del servicio. La situación ha generado inconformidad ciudadana, especialmente en sectores que siguen padeciendo racionamientos e interrupciones constantes.
Pese a los anuncios, compromisos y planes presentados por el alcalde Alexander Baquero, el abastecimiento de agua no ha sido normalizado. La falta de avances concretos ha puesto en duda la capacidad de gestión de la administración local para responder a una de las necesidades más básicas de la población.
La crisis resulta aún más crítica si se considera que existían proyectos previos que pudieron mitigar el impacto actual y que no fueron retomados ni ejecutados. Para muchos ciudadanos, el incumplimiento de las promesas relacionadas con el agua refleja una desconexión entre el discurso oficial y la realidad que viven diariamente los habitantes de Villavicencio.
Redaccion: Lumacastereo

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