La investigación sugiere que las pequeñas partículas derivadas de la degradación de plásticos en el ambiente podrían estar ingresando a organismos animales a través del agua, el suelo o los alimentos, y acumulándose en tejidos internos. Aunque todavía se están evaluando las implicaciones específicas para el consumo humano, el descubrimiento motiva una mayor atención sobre las prácticas de manejo de residuos y la calidad ambiental en zonas urbanas y rurales.
Este fenómeno se suma a una creciente preocupación global por los microplásticos no solo en ecosistemas marinos y acuáticos, sino también en productos alimentarios que forman parte de la dieta diaria de la población. Especialistas y autoridades ambientales llaman a intensificar la investigación y promover medidas que reduzcan la contaminación con plástico desde su origen.
Fuente: agencia Unal

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