En departamentos como Nariño, especialmente en municipios como Tumaco y Roberto Payán, se evidencian avances importantes gracias al diálogo con comunidades y actores armados, logrando miles de hectáreas en proceso de sustitución y una alta participación comunitaria.
Asimismo, en regiones como Putumayo, pese a las dificultades heredadas por incumplimientos del pasado, se consolidan procesos de transición hacia economías legales mediante proyectos productivos sostenibles, generando oportunidades reales para las familias campesinas.
Desde el inicio del actual Gobierno, 30.000 hectáreas han sido inscritas en programas de sustitución voluntaria, de las cuales un alto porcentaje ya ha sido erradicado y reemplazado por alternativas lícitas, respaldadas por inversión social y acompañamiento institucional.
El Ejecutivo reiteró que la sustitución de cultivos es un pilar fundamental de la paz total, al permitir reducir la violencia, fortalecer la presencia del Estado y mejorar las condiciones de vida en los territorios históricamente afectados por el narcotráfico.
Redacción: Lumacastereo

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