El informe señala que esta situación no afectará únicamente a las regiones tropicales. Zonas tradicionalmente frías también enfrentarán olas de calor prolongadas, para las cuales sus ciudades, viviendas e infraestructuras no están preparadas. Esto incrementa el riesgo de emergencias sanitarias y fallas en servicios básicos como la energía y el abastecimiento de agua.
La exposición constante a temperaturas extremas representa un grave riesgo para la salud pública. Entre las principales consecuencias se encuentran el agotamiento por calor, la deshidratación y los golpes de calor, que pueden ser mortales, especialmente en adultos mayores, niños y personas con enfermedades crónicas.
El estudio advierte que las ciudades deberán adaptarse con urgencia mediante infraestructuras más resistentes al calor, sistemas de refrigeración sostenibles y estrategias de enfriamiento urbano, como mayor cobertura vegetal y diseños que reduzcan la acumulación de calor.
Además, se enfatiza que la década actual será decisiva. Si el calentamiento global supera el umbral de un grado y medio, los eventos de calor extremo serán más frecuentes, intensos y prolongados, aumentando la presión sobre los sistemas de salud y la economía.
Los científicos coinciden en que reducir las emisiones y acelerar las políticas de adaptación ya no es una opción, sino una necesidad urgente para proteger a miles de millones de personas en el futuro cercano.
Fuente: Infobae

Publica que opinas de este acontecimiento