La medida, definida por la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG), busca corregir fallas estructurales del sistema eléctrico que durante décadas han encarecido las tarifas para los usuarios.
Entre las empresas que adoptaron el nuevo esquema se encuentran importantes generadoras, principalmente del sector público, así como proyectos de energías renovables, lo que representa un avance en la implementación de la estrategia gubernamental.
El cambio central consiste en desligar el precio de la energía producida con agua de los costos del gas importado y combustibles líquidos, una práctica vigente desde los años 90 que ha influido en el aumento de las tarifas, especialmente en épocas de sequía.
Según el Gobierno, este ajuste permitirá que los precios reflejen de manera más realista los costos de generación y se traduzca en un alivio en las facturas de los hogares colombianos.
Aunque el avance es significativo, las autoridades señalaron que aún falta que más empresas del sector se vinculen a la iniciativa para ampliar su impacto en todo el sistema eléctrico.
Con esta medida, el Ejecutivo busca avanzar hacia un modelo energético más equitativo, con tarifas más justas y mayor eficiencia en el mercado.
Ministerio de Minas y Energía

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