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jueves, abril 23, 2020

La política económica, las empresas colombianas y el empleo en épocas de pandemia


Como consecuencia de la propagación del COVID-19, el sector productivo colombiano está experimentando serias dificultades ante la caída significativa de la demanda como consecuencia de la cuarentena decretada por el gobierno nacional. 
Ante esta situación el Banco de la República ha decidido, en el frente monetario, dar mayor liquidez para al sector productivo y garantizar el sistema de pagos, específicamente a proveedores y trabajadores. Se espera que, con este conjunto de medidas, el sector financiero responda con paquetes de alivio para las empresas.
Igualmente, el Banco ha decidido intervenir en el mercado cambiario para dar a la economía liquidez en dólares y reducir el notable incremento del tipo de cambio (último mes ha aumentado el 6,45 % y en lo recorrido del año 20,91 %)  y los efectos negativos sobre la capacidad para importar por parte de las empresas. En conjunto se espera que las empresas puedan afrontar la difícil situación que se avecina, concretamente en lo relacionado con los costos, tanto de producción como los de carácter financiero.
No obstante, la preocupación de las empresas, en sentido estricto, no corresponde exclusivamente a un problema de costos, sino ante todo a la caída de la demanda. En ese sentido una cuarentena prolongada generará mayor incertidumbre sobre el futuro de las ventas y en ese caso las medidas adoptadas por el Banco de la República tendrán el efecto muy pequeño.
A lo anterior hay que agregar que para evitar que la cuarentena se prolongue es necesario que se acaten las normas de aislamiento social. En el caso Colombia el acatamiento de esta medida se dificulta si se considera el carácter altamente informal del empleo que es mucho más sensible a las medidas de confinamiento lo que genera dos efectos. Primero, mayor propagación del COVID-19 lo que generaría problema de salud pública y el segundo, una prolongación del periodo de cuarentena con las consecuencias económicas ya señaladas.
En ese contexto, se requieren medidas que mantengan el ingreso de los trabajadores formales tales como retiro de cesantías y en los casos donde sea posible enviar a vacaciones a los trabajadores mientras se comienza a normalizar la actividad productiva. Para los trabajadores informales el denominado ingreso solidario. Sin embargo, es muy probable que este tipo de medidas resulten insuficientes para garantizar que la demanda no experimente una caída significativa.
Las propuestas de algunos analistas y del sector académico coinciden en la necesidad de diseñar y la implementación de un Sistema de Seguridad Social, que es precario en nuestro país. Otros han propuesto el otorgamiento de subsidios a la nómina para los trabajadores formales. En el caso de los trabajadores informales es necesario un sistema de subsidios directos y así evitar una gran caída de la demanda dado que de acuerdo con la Gran Encuesta Integrada de Hogares existen 13,5 millones de trabajadores informales que dependen de manera significativa de la demanda. Incluso algunos han propuesto poner en consideración la idea de ingreso básico universal, no solo para las actuales circunstancias sino como mecanismo permanente para reducir la inequitativa distribución del ingreso.
 Desde otra perspectiva algunas organizaciones como Instituto de Ciencia Política insisten en la “liberalizar del mercado laboral, adoptando medidas necesarias para permitir temporalmente la contratación por horas, como una medida para combatir el desempleo (…) y que el Estado podría hacer un esfuerzo por asumir el 100 % de los parafiscales”. En relación con la tributación “insisten en mantener y profundizar los esfuerzos por reducir los impuestos a las empresas”. También señalan que “contribuirá a disminuir los costos del sector productivo en la contratación de factores de producción”. Este perspectiva considera que lo único importante en la actual coyuntura son los costos laborales y tributarios, lo que evidentemente no solo es incompleto, sino incide de manera negativa en la demanda, que como ya se mencionó, es la causa de la situación que afrontan las empresas colombianas e implica que el Estado asuma todo el costo de la crisis.  
En relación con la demanda solo afirman que se deben “fijar criterios para que el comercio en las ciudades pueda operar 24 horas estableciendo horarios diferenciados para los sitios de trabajo, comercio y grandes superficies y para el acceso al servicio público” Lo que en las actuales circunstancias es contraproducente y alargaría la cuarentena y con esto las expectativas demanda.
En síntesis, las medidas tendientes a afrontar los problemas que tienen las empresas colombianas en las actuales circunstancias deben atender de manera prioritaria los aspectos relacionados con la demanda. Aunque la reducción de los costos (financieros, laborales o tributarios) atenúan sus problemas, no atacan el problema fundamental que tiene que ver con la caída significativa de la demanda que enfrentan las empresas colombianas.

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